jueves, 20 de agosto de 2009

El silencio de las farolas




Acaban de terminar las fiestas de San Roque (15, 16 y 17 de agosto) y la noche de Valdemanco se ha sumido en el silencio. Este año hace más calor que nunca en estas fechas. Los hosteleros han emprendido su pequeño vuelo vacacional a la costa y hasta septiembre el pueblo parece respirar por los poros de una resaca floja y amable. Un brisa cálida nos acaricia al ponerse el sol por Mondalindo y parece como si de repente los minutos tuvieran 120 segundos. Los pasos perdidos del viejo que llega del huerto se pierden lentamente fundiéndose con la bicicleta del chaval que sube la calle apurado de tiempo para llegar a cenar. El falso silencio se rompe tras una esquina por la que aparece la risa contenida de una tímida joven, abrumada por los arrumacos del mozo que la acompaña. Las cuestas parecen incluso más empinadas cuando se bajan sin nadie. Pero dan para captar todo un universo onírico en medio del aparente silencio. Las farolas son testigos mudos de esta pausa de estío.

1 comentario:

  1. Hola Jesús, he dado por casualidad con tu blog. Me encanta la manera que tienes de plasmar en "una hoja" con muy pocas líneas lo bonito del pueblo. es magnifico poder apreciar esos silencios, eso que nadie vemos por que estamos demasiado ocupados en nosotros mismos.
    Felicitaciones.

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